Iba para químico, pero cambió las probetas por la lírica. Lo que nunca ha
abandonado Josep Carreras es su pasión por el Barça. Mañana cantará en el
Camp Nou, en el Concert del Centenari del club de fútbol de sus amores. En el
Liceu, el otro refugio de sus sueños, actuará en junio del 2000, 30 años
después de su debut en ese teatro, con sólo 11 años. Los recuerdos de
blaugrana y los operísticos se mezclan en esta entrevista.
Barcelona--Josep Carreras espera salir mañana del Camp Nou como Rivaldo en sus
mejores días. En el Concert del Centenari estará acompañado por los 82
intérpretes de la Orquestra Royal Opera House y los 120 de las corales Sant
Jordi y Cantiga. Unas cifras que no son nada comparadas con las 85.000
personas que podrán oír en directo al tenor más culé de la historia. "Llevaré la
camiseta del Barça debajo del esmoquin", asegura, soñando ya con una
goleada.
--Usted es barcelonés, fan del Barça y amante de la ópera. ¿El público
aunará estas tres características?
--Muchos de ellos sí, ya que muchos aficionados a la ópera son culés . Entre
los que acuden al fútbol hay abonados del Liceu.
--¿Le mueve una motivación diferente cuando canta en un teatro o en
un estadio?
--Es otra manera de afrontar un compromiso. Siento una gran satisfacción
por cantar en circunstancias tan especiales. Y, sobre todo, haré muy feliz al
meu nano , ya que Albert supera de largo mi pasión por el Barça.
--¿Qué edad tiene su hijo?
--Es un abogado de 26 años.
-¿La gente vendrá a oír cantar a Josep Carreras o a un barcelonista
que canta gratis?
--Vendrá a ver a Josep Carreras que, además, es un barcelonista que canta
gratis. Sería diferente si fuera un cantante novel, pero en enero cumpliré 30
años de carrera profesional.
--¿Cree que podrá convencerlos para que vayan a verle cantar Sly al
Liceu?
--Son cosas distintas. No se puede comparar una actuación en un teatro con
otra al aire libre. Sly es, además, una ópera nunca puesta en escena en
Barcelona.
--¿Qué acto del Centenari recuerda con más cariño?
--El partido contra Brasil y el día de la inauguración con el himno de Serrat,
con todo lo que él simboliza para Catalunya. ¡La pena es que se perdiera el
partido!
-- ¿Las actuaciones de los tres tenores acercan realmente la ópera a
la gente?
--Sí, y la prueba son las cartas que recibimos agradeciendo que les hayamos
descubierto la lírica. La ópera es cultura, arte y espectáculo, aunque les duela
a los puristas. ¿Qué mal hay en el espectáculo? Caruso ya lo hacía.
--¿La ópera está demasiado sacralizada?
--Las mismas personas que acusan a la ópera de elitista nos critican por
sacarla del teatro. Domingo, Pavarotti y yo sabemos muy bien lo que es un
teatro de ópera, pero nos gusta de vez en cuando permitirnos estas salidas
más lights .
--Ahora hay entradas para el Liceu más baratas que las de cualquier
partido de fútbol. Si el Barça es más que un club, ¿el Liceu será más
que un teatro de ópera?
--El Barça es más que un club en el deporte y en el mundo de la cultura y
del sentimiento catalán. En los momentos de represión, ser simpatizante y
socio del Barça era una manera de reivindicar ese sentimiento. Era una fuerza
social que recogía el espíritu de un pueblo que sufría. Y el Liceu ha sido, por
antonomasia, el símbolo de la cultura catalana. Ahora que se abre a cualquier
clase social será, sin duda, más que un teatro. Pero la ópera no necesita tanto
dinero como el fútbol. Dentro de los presupuestos de todos los grandes teatros
del mundo, los honorarios de los artistas son sólo un 18% del presupuesto
general.
--¿Con tanto mercantilismo se ha perdido el auténtico espíritu
blaugrana?
--Es cierto que hay cierta falta de identidad que puede llegar a ser peligrosa
si el Barça pierde. Cuando el Barça pierde, la culpa es de los ocho holandeses.
Y cuando gana, es gracias a los tres catalanes. Todo gira alrededor de si la
piloteta entra o no. Soy muy europeísta y no me importa que compren
jugadores caros siempre que sean buenos.
-- ¿Por qué no se presenta a presidente del Barça?
--No, aunque no por falta de ilusión. A todo barcelonista le gustaría gestionar
esta entidad. Pero ¡sólo pensar en la presión que comporta...! No está dentro
de mis aspiraciones, aunque no descarto que cuando deje de cantar colabore
aportando mi experiencia y conocimientos.
--Cuando al Barça le faltaban grandes nombres usted dijo que la
figura estaba en el banquillo: Cruyff. ¿Le pareció doloroso cómo acabó?
--Cuando las circunstancias no son felices siempre duele, pero es difícil
juzgar sin saber todos los entresijos de la situación.
Sus debuts
--¿Cuándo cantó por primera vez en un campo de fútbol?
--En el año 1982, en el campo del Avilés, en Asturias, pero he cantado en
muchos más, solo y acompañado. Y hasta en campos de béisbol y de críquet.
--¿Recuerda la primera vez que fue al Camp Nou?
--Eramos pobres. Mi padre era cabo de la Guardia Urbana y mi madre,
peluquera. Corría el año 1957 y tenía 10 años. Recuerdo que me colé en el
campo escondido debajo del enorme abrigo de mi padre. Luego me hice socio,
y siempre grito muchísimo en los partidos.
--¿Y su primer Liceu?
--Tenía 7 años y fue también con mi padre. Estábamos en el quinto piso y
vimos Aida .
--Pero su primera actuación fue en el papel de Trujamán, en el
Retablo de Maese Pedro , de Falla, con sólo 11 años.
--Sí y fue muy emotivo.
--¿Qué sintió cuando supo que se quemó el coliseo?
--Estaba en EEUU y me llamaron para darme la fatal noticia. Tuve miedo.
Estaba seguro de la fuerza de la sociedad civil, pero la reconstrucción de un
teatro así depende también de las administraciones. Hemos de congratularnos
de que se pusieran de acuerdo y de que el Liceu vuelva a ser parte viva de la
cultura social y artística de Catalunya.
--¿Qué futuro le augura?
--Magnífico. La tradición es extraordinaria y gracias a las mejoras técnicas
podrán representarse producciones que antes no podían. El público del Liceu
es el más vehemente, apasionado y caluroso del mundo.
--¿Su mayor alegría blaugrana ?
--Wembley y la espectacular última Liga de Cruyff.
--¿Y la operística?
--El día que pude volver a cantar después de un periodo muy duro y severo de
mi vida.
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