MADRID. El tenor Josep Carreras regaló ayer a
Alcalá de Henares un concierto apoteósico, que reunió
al aire libre a más de diez mil personas en la Huerta del
Obispo, junto a las murallas del palacio arzobispal. La
extraordinaria gala conmemoró ayer las dos grandes
efemérides que la ciudad ha celebrado este año: su
nombramiento como ciudad patrimonio de la humanidad
por la Unesco y la conmemoración del 500 aniversario
de la fundación de la Universidad Complutense
-entonces en Alcalá- por el cardenal Cisneros. Un
escenario de 200 metros cuadrados, dos pantallas de
vídeo gigantes, 60 músicos y 400.000 vatios de luz
dieron realce a una noche en la que Carreras tuvo
que ampliar su actuación para llenar un concierto
al que no pudo acudir la emergente soprano
valenciana Isabel Rey a causa de una
enfermedad vírica.
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