Es lástima que Josep Carreras no aprovechara la entrega del público para
incluir alguna pieza de ópera
Autores: Perera, Costa, D'Anzi, J. Strauss II, Gastaldon, Grieg, Tosti, Verdi,
Rodrigo, Lara, G. Giménez, Ribes y canciones populares
Intérpretes: Josep Carreras, Mireia Casa, Coral Sant Jordi y Cantiga. Orquesta del
Royal Opera House Covent Garden.
Director: David Giménez
Lugar y fecha: Camp Nou del FC Barcelona (1/X/1999)
Josep Carreras quiso intervenir en los actos conmemorativos del centenario del FC
Barcelona con un gran recital que fue un emotivo reencuentro con el cantante y
motivo de satisfacción para socios y aficionados, sobre todo por el hecho de
comprobar la buena salud del cantante, que se presentó en buena forma vocal para
interpretar un gran número de canciones que el público acogió siempre con
entusiasmo; si por el público fuera, todavía estaríamos en el estadio, pidiendo una
pieza más al tenor.
El programa se basó en sólo dos intervenciones orquestales de la magnífica
Orquesta del Covent Garden, que transmitió calidad y elegancia al recital, y nos dio
una maravillosa obertura de "El Murciélago" de Johann Strauss II y un airoso
intermedio de "La boda de Luis Alonso", de Gerónimo Giménez; acompañó también
a las corales en el "Va pensiero" de "Nabucco", todo ello bajo la elegante batuta de
David Giménez, que dirigió el resto del programa muy atento al canto del tenor.
Pensamos que todo el contenido del recital podía haber ido directo al disco, tan
pulcro fue el resultado. Es lástima que Josep Carreras no aprovechara la entrega del
público y la eficacia de su mensaje de humanidad y de cariño, para incluir alguna
pieza de ópera, y por esto queríamos rogarle desde estas líneas al cantante que en
otras ocasiones las incluya, ya que con ello podría hacer mucho bien al género que,
en definitiva, es el que le dio la fama.
Hoy en día, en un país que progresa en el campo de la ópera como lo ha hecho el
nuestro, no puede asustar a nadie que se introduzca un poco más en un recital, por
muy deportivo que sea el ambiente.
Entre las piezas de mayor éxito a lo largo de la noche cabe señalar la bellísima
canción napolitana "Musica proibita", de Gastaldon, el "T'estimo" de Grieg, que él
mismo cantó en el recital del Arc de Triomf, hace ahora once años (primero tras
haber superado la leucemía que hizo temer por su vida), y ha cantado a menudo
desde entonces con la intensidad emocional que lo caracteriza, y, por supuesto,
aquellas que hacían vibrar la fibra sentimental de la catalanidad allí presente:
"Rossinyol que vas a França", "El cant dels ocells" y la elegantísima y popular
"Rosó".
Luego, en el capítulo de las propinas, no faltaron las lágrimas entre sonrisas al oír
su emotivo "L'emigrant", que humedeció los ojos al propio tenor. No terminaba la
sesión: apareció entonces elegantísima, sofisticada y encantadora la soprano
Mireia Casas, quien cantó con una voz preciosa y de límpidos agudos, a dúo con el
tenor, la conocidad pieza "Amigos para siempre", que despertó tal salva de
entusiasmos que hubo que repetirla (no en vano se trataba de una canción
estrictamente vinculada al deporte).
El recital terminó con una grata y sonora sorpresa: un breve pero contundente
"espetec" de fuegos artificiales.
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