Lugar: Cueva de Nerja Intérpretes: José Carreras (tenor) y Lorenzo Bavaj
(piano) Fecha: 24 de julio de 2001
ARRANCÓ la cuadrugésimo segunda edición del Festival Cueva de Nerja con
un recital estrella del mismo que despertó una gran expectación desde el
momento mismo de su anuncio. Un recinto abarrotado de público para
escuchar al tenor español una de las grandes voces del siglo XX José
Carreras en unión del pianista Lorenzo Bavaj y un repertorio de bellas
melodías donde primaron abrumadoramente lo italiano con Bellini, Costa,
Tosti, Denza, Toselli, Leoncavallo, Rendinez, Gastaldon no se hacía
ninguna incursión en el mundo de la ópera amén de Ramírez, Granados,
Toldroi y Grieg.
Noche mágica, silencio solo roto por los aplausos con un José Carreras
muy centrado, puro en el estilo, voz que se recrea acentuando la
expresividad y que asimismo mostraba firmeza para ir creciendo el
interés en su actuación ante un auditorio entregado sin reservas. El
programa se seguía con general complacencia en piezas donde primaba el
modismo por encima de todo, lo que domina y trasmite el Carreras de hoy,
que hace comprensivo la totalidad del texto y expone resueltamente, con
naturalidad, manteniendo una línea de calidad. Desde el inicio con el
'Dolente immagine', de Bellini, con su aire melancólico hasta la
fascinante 'Music proibika', de Gastaldon su nombre se perpetúa gracias
a ese título, que cerraba el recital, Carreras impuso su buen arte y
medios vocales con generosidad.
Mención especial para el pianista Lorenzo Bavaj que fue el colaborador
idóneo en un trabajo serio y concienzudo nada rutinario siempre al
servicio de la voz, ponderado en el sonido y perfecto de conjunción. Lo
necesario para completar un ideal dúo de canto y piano. Este el piano
como instrumento, todo un gran cola, bajaba por primera vez a la Cueva
de Nerja y el hecho ha de generar unas grandes posibilidades futuras de
artistas y repertorios, despejando dudas razonables. Se alumbra un
camino que puede conducir lejos.
Al término del recital de José Carreras se produjeron como esperábamos,
los indispensables bises correspondiendo a un público se habías
dispuesto también sillas en el escenario alrededor de los intérpretes
entusiasmado. Dos melodías italianas, 'A vuchella' cantada dirigiéndose a
esos aficionados congregados a su alrededor, y un tercer y último regalo
con el solicitado 'Granada' de Agustín Loura. El entusiasmo llegó a su
cota máxima.
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