El público de la Catedral se entregó sin reservas al tenor catalán en un
recital que se convirtió en el acontecimiento social de la temporada
LOS primeros en llegar fueron la delegada territorial, Carmen Luis
Heras, y el alcalde, Antonio Vázquez. Mientras, el equipo protocolario
de la Presidencia de la Junta preparaba el terreno para recibir al
presidente, Juan Vicente Herrera, que arribó pocos minutos antes de la
actuación acompañado del consejero José Luis Vallvé y otro zamorano, el
secretario de Economía, José Folgado. Tuvo tiempo el presidente para
saludar al comisario de Las Edades, Antonio Meléndez, y al obispo,
Casimiro López Llorente. Para entonces ya ocupaban sus sitios la
presidenta de la Diputación, Pilar Álvarez, y el de las Cortes, Manuel
Estella, así como el coordinador de Cultura, Dionisio Miguel Recio
quien, junto con su esposa, vinieron a Zamora unas horas antes para
recorrer 'Remembranza'. En las primeras filas, encantado, se podía ver a
Conrado Eguaras.
El presidente de la Cámara, Manuel Vidal, acudió temprano al recinto,
presidido por una Catedral imponente bajo las luces. El presidente de la
CEOE, Ángel Herrero, y directivos de Caja España, con su presidente,
Marcial Manzano, se incorporaron poco después, como el empresario Juan
Cot. Todavía la temperatura era suave, como señalaba el director de El
Norte de Castilla, Carlos Roldán, y nada hacía presagiar que más tarde
iba a levantarse un frío que puso el contrapunto molesto: el pianista,
Lorenzo Bavaj, precisó de ayuda para que las partituras no volaran por
el aire.
Las zamoranas fueron preparadas y sobre el cuerpo de lentejuelas hubo
quien llevó un confortable chaquetón. Las que se dejaron la 'pashmina'
en casa y salieron con brillos y escote palabra de honor lo pasaron mal.
Algunas, ubicadas fuera del entorno 'vip', no levantaron cabeza hasta
'Granada', que José Carreras regaló a petición del público y que puso el
broche a su recital con ovación y puesta en pie. De todo hubo en la que
se preveía como la cita musical más importante de la temporada, desde
los vaqueros hasta el traje políticamente correcto. Sólo uno de la
oposición aceptó la invitación: el socialista Ángel Blanco.
Ribetes
Elegantísimas, las mujeres del cortejo invitado por el alcalde.
Predominio de trajes de chaqueta ribeteados para la noche, como el de
Dolores de Prado y Colón de Carbajal, que acudió junto al juez Javier
Gómez de Liaño y el fiscal de la Audiencia Nacional Ignacio Gordillo.
También llegó el presidente de Cartier, Antonio Candil, y muy cerca se
sentaron el profesor José Ramón Trujillo y Mónica López, adjunta al
bufete de Ramón Tamames. La judicatura zamorana estuvo representada en
el presidente de la Audiencia, Rafael Lis. Hasta el Ejército, con el
delegado Antonio Durán de paisano. Hubo una legación destacada de las
cofradías, con Dionisio Alba.
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